2er Etapa - La Consagración al Sagrado Corazón
Diez buenas razones para consagrarse al Corazón de Jesús
Para dar amor por amor
La dinámica de consagración que proponemos se vive en un doble movimiento ascendente y descendente: por un lado, las consagraciones personales y familiares preparan para la consagración de una parroquia (movimiento ascendente); por otro lado, la consagración de una parroquia incita a las consagraciones personales y familiares (movimiento descendente). De manera análoga, las consagraciones de diócesis y de conferencias episcopales preparan para la consagración de la Iglesia, la cual es un incentivo para estas consagraciones de las diferentes conferencias episcopales.
El objetivo de esta segunda etapa es, por lo tanto, mostrar los desafíos de la consagración personal, pero también familiar, parroquial, etc., para que todos los fieles, laicos y sacerdotes se movilicen de cara al 27 de junio de 2025. ¿Cuáles son las razones para consagrarme al Corazón de Jesús? ¿Por qué consagrar a mi familia, mi parroquia, mi diócesis?
¿Cuáles son las razones para dedicarme al Sagrado Corazón de Jesús? ¿Por qué dedicar mi familia, mi parroquia, mi diócesis?
¿Cómo consagrarse?
01 Descubre qué es la espiritualidad del Sagrado Corazón
Para (redescubrir) los tesoros de la espiritualidad del Corazón de Jesús. Lo veremos en este recorrido, tenemos aquí un verdadero tesoro... olvidado o mal conocido. El jubileo de los 350 años y este recorrido nos ayudan a ver su actualidad y su belleza para nosotros.
02 Ser renovado en mi bautismo
Para renovar profundamente mi consagración bautismal, las promesas de mi bautismo.
03 Acoge el amor de Dios para mí
Para experimentar el amor del Señor por mí, escuchar los latidos de su Corazón y acoger más la misericordia divina en mi vida
04 La misión
Para dar a conocer a los hombres de nuestro tiempo este increíble mensaje de amor y esperanza que el Corazón de Jesús ofreció al mundo a través de Santa Margarita María. Sumergirse en el Corazón de Jesús alimenta mi deseo misionero destinado a dar a conocer su Amor. La espiritualidad del Sagrado Corazón es accesible a todos, es una devoción popular y una puerta de entrada a la Iglesia.
05 Una infección
Para entrenar a otras personas en esta consagración al Corazón de Jesús: mi familia, mi parroquia o mi diócesis.
06 Comunión con el mundo entero
El jubilado de los 350 años las apariciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque en la Visitación de Paray le Monial ofrecen una ocasión única para vivir juntos, en comunión con el mundo entero, que entrará en un mismo movimiento de consagración al Sagrado Corazón el 27 de junio de 2025.
07 Las frutas para la familia
La consagración también se refiere a la consagración vinculada al sacramento del matrimonio, y al hecho de que la familia es la “iglesia doméstica”, la primera iglesia en cierto modo. Muestra en Jesús al verdadero pastor de nuestras familias, al “Rey de los corazones”, Aquel que vela por todos nuestros asuntos (familiares, profesionales, sociales) siempre que le demos el primer lugar en nuestro corazón y en nuestro hogar.
08 La renovación de la Iglesia
Para participar en la renovación de la parroquia y la diócesis. La devoción al Sagrado Corazón favorece un nuevo fervor eucaristíco (celebración, adoración), que es fuente de comunión eclesial y, por lo tanto, de evangelización por contagio (“Mirad cómo se aman”).
09 Las frutas para la sociedad
Por los frutos de paz y de justicia social, como recordaba el Papa Francisco en Ecuador el 8 de julio de 2015: « Creo que debo compartirte esto como un mensaje de Jesús: toda la riqueza que tienes, de riqueza espiritual, de devoción, de profundidad, proviene de haber tenido el coraje –porque fueron momentos muy difíciles–, el coraje de consagrar la Nación al Corazón de Cristo, ese Corazón divino y humano que tanto nos ama.. »..
10 Para pagar amor con amor
En lugar de desesperarnos ante nuestra mediocridad personal, nuestras dificultades familiares, el estado de la Iglesia, de nuestro país y del mundo, ofrezcámonos al Señor, entreguémonos a Él sin retorno, totalmente, «para gloria de Dios y salvación del mundo».»